¿Cuáles
son las características del aprendizaje en el siglo XXI?
Capacidad
analítica – Esta es quizás la característica más significativa del aprendizaje
en el siglo XXI ya que busca el raciocinio y el análisis para una mejor
comprensión de nuestras sociedades y su conocimiento. Necesariamente la
capacidad analítica se convierte en un constructo que subyace la naturaleza
misma de la educación. En esta sociedad donde el conocimiento está al alcance
de todos, la capacidad de análisis y discusión es absolutamente imperativa. En
este particular, Aguerrondo (s.f.) nos comenta:
Una
“sociedad del conocimiento” se perfila, entonces, como una forma social
superadora de las actuales, a condición de que el conocimiento - que es la base
- sea un bien que está disponible para todos. Esta es la nueva sociedad. Mucho
conocimiento al alcance de todos, distribuido de tal manera que garantice
igualdad de oportunidades. ¿Cómo se logra? A través de un sistema escolar que
sea el encargado de garantizarlo, al cual toda la sociedad le dé no solamente
el mandato de hacerlo, sino también los recursos para lograrlas. (párr. 4)
Aprendizaje
significativo – Desde el momento mismo en que algún tipo de saber o experiencia
educativa es vinculante para quien está inmerso en la misma y refleja su
realidad sociocultural, desde ese mismo momento se convierte en aprendizaje
significativo. Flaco favor le haríamos al sistema educativo al no tomar en
cuenta esta realidad pedagógica. Es por eso que el aprendizaje significativo es
una característica vital de la educación en el siglo XXI.
Educación
democratizadora – Hoy más que nunca la educación es el vehículo que impulsa el
desarrollo de los pueblos. La educación libera y genera cúmulos de
conocimientos que se transforman en beneficios para nuestras sociedades
modernas.
¿Cuáles
son los retos y desafíos del sistema educativo actual?
Definitivamente
la humanización de la sociedad que ha perdido la sensibilidad de antaño asoma
como un reto muy importante y no menos difícil. Es necesario mencionar la
inclusión de una propuesta curricular basada en las necesidades e intereses del
estudiantado. Tarea nada sencilla ya que las políticas educativas establecen
estándares de calidad y responden a grupos de poder e intereses de ideologías
muy particulares. Finalmente, la integración efectiva del componente
tecnológico parece ser una consecuencia natural de la incorporación de las TIC
en nuestro quehacer diario. Alcalde (s.f.) nos comenta:
...la
importancia que tienen las e-habilidades y las competencias digitales para
impulsar la competitividad, la productividad y la innovación, así como
facilitar la profesionalidad y la empleabilidad. Las eSkills o competencias
digitales son claves no solo para lidiar en un entorno
digital globalizado, sino que facilitan la adquisición de los
conocimientos, habilidades y competencias que los directivos y empleados
de las empresas deben de tener para actualizarse en un proceso de aprendizaje
permanente y eficaz. (párr. 2)
Es decir,
la tecnología está aquí para quedarse y debemos asegurarnos que su
incorporación sea efectiva y prudente. Lo tecnológico siempre debe estar al
servicio de lo pedagógico, y no como un fin en sí mismo.
¿Cuáles
son los retos y desafíos de los docentes en el campo de la evaluación de
los aprendizajes?
La
evaluación debe ser comprendida como una parte integral del proceso educativo y
no como un producto final. ¿Acaso queremos estudiantes que memoricen el examen
y no puedan enfrentarse exitosamente a un problema real? Asimismo, la
evaluación debe concebirse más humanista e inclusiva – basta ya de responder a
simples criterios técnicos y científicos. Debemos iniciar una discusión social
que nos permita incluir la autoregulación y la autoevaluación como aspectos a
considerar en materia de evaluación, esto es impostergable. El cambio es
inminente, debemos repensar la evaluación y la educación y centrarlas en la
figura del estudiante. Sobre este cambio, Aguerrondo (s.f.) explica:
Se
requiere un nuevo paradigma educativo que pueda acompañar los nuevos paradigmas
que surgen en las demás áreas de la sociedad. Otro paradigma que, superando las
restricciones del actual, sea capaz tanto de saldar las deudas del pasado
cuanto de dar respuestas más adecuadas a las necesidades del futuro. (párr. 17)
Finalmente,
debemos crear condiciones que generen la inserción de elementos tecnológicos
que promuevan el aprendizaje significativo. Estamos rodeados de tecnología –
literalmente hablando. Su impacto es innegable, debemos necesariamente
considerar sus variables pedagógicas y técnicas para una efectiva incorporación
en las aulas y su aprovechamiento. Ahora bien, quiero enfatizar la premisa que
indica que la tecnología debe servir a la metodología. ¿Para qué toda la
parafernalia tecnológica, si seguimos con metodologías arcaicas y pocas
colaborativas? Sin duda alguna es un asunto del aprovechamiento y acompañamiento
de este contenido técnico-científico en conjunto con técnicas de
enseñanza-aprendizaje. Sobre
este aspecto, Coca (2011) señala:
Esto
implica que la tecnología, entendida en sentido global, tiene unas
consecuencias perniciosas que es posible que sea beneficioso, o no, controlar.
No obstante, recordemos que la tecnología, al igual que la ciencia, no sólo
genera problemas sino también soluciones, artefactos y procesos que mejorar
nuestra vida. Nos encontramos por tanto con un gran y complejo proceso de
coordinación de ésta. (párr. 5)
De esta
idea se desprende la concepción que la tecnología por sí misma, no representa
un avance significativo sino hay de por medio una mediación pedagógica sólida y
efectiva.
Referencias
Aguerrondo,
I. (s.f.) El nuevo paradigma de la educación para el siglo XXI. Recuperado
de: http://campus-oei.org/administracion/aguerrondo.htm
Alcalde,
I. (s.f.) Eskills: competencias y habilidades en el siglo XXI.
Recuperado de:
http://www.ignasialcalde.es/eskills-competencias-y-aprendizaje-en-siglo-xxi/
Coca, J.
(2011). Impacto de la tecnología en la sociedad. [Blog]. Recuperado de
http://www.tendencias21.net/tecnohumano/Impacto-de-la-tecnologia-en-la-sociedad_a3.html
Tuana, E. (2007). El aprendizaje en el siglo
XXI. Boletín (Sociedad de Psicología del Uruguay. En línea), (45), 4-9.
Recuperado de:
http://pepsic.bvsalud.org/scielo.php?script=sci_arttext&pid=S1688-43372007000300002&lng=pt&tlng=es.Fotos tomadas de www.pixabay.com
