jueves, 23 de febrero de 2017

¿Qué es la Evaluación? Criterios para Aprender y Algunas Generalidades



La evaluación es un sin duda alguna un aspecto fundamental en nuestro quehacer diario. Va más allá de la simple toma de decisiones, es un principio que subyace la naturaleza misma del ser humano. Evaluamos para sobrevivir y nos evalúan para determinar nuestro nivel de conocimiento y pericia, es un proceso cíclico que conlleva el aprendizaje. El ejercicio de la práctica profesional docente no escapa a este concepto, más bien se basa en el mismo – es decir, se cimienta en la evaluación. Además, la evaluación académica es una práctica absolutamente necesaria para mejorar y comprender los procesos de enseñanza-aprendizaje. Es aquí donde la evaluación se convierte en un fundamento que provee un marco conceptual que permea todas las actividades y decisiones en el proceso de enseñanza-aprendizaje desde la concepción misma del enfoque curricular hasta las implicaciones técnico-administrativas de dicho proceso. Este resumen explora algunos constructos significativos de la evaluación como criterios para evaluar para aprender en los procesos de enseñanza-aprendizaje. El mismo se divide en las siguientes secciones: 1- definición de conceptos relevantes 2- resumen de criterios para evaluar para aprender y 3- conclusiones.

Definición de conceptos relevantes

Esta sección ofrece información relevante sobre los conceptos más importantes de este resumen. Es imperativo repasar el concepto de evaluación y sus características subyacentes. Es claro que la evaluación es absolutamente necesaria para el correcto funcionamiento de las instituciones educativas y de la sociedad misma como un todo. La dimensión evaluación-aprendizaje juega un papel determinante en el desarrollo socioeconómico de nuestras sociedades modernas. Aquí proveo mi definición del constructo de evaluación. Entiendo esta como un conjunto de principios y normas sistemáticas que buscan determinar la comprensión de los saberes. La evaluación se caracteriza por ser un proceso amplio de recolección e interpretación de información con fines pragmáticos. Aquí resulta indispensable recalcar que la evaluación va más allá de una simple calificación, provee datos e información que alimentan y guían los actos educativos y sus disposiciones. Sobre el concepto de evaluación, Sanmartí (2007) provee las siguientes características:
 
·         Recoger información, sea por medio de instrumentos escritos o no, ya que también se evalúa, por ejemplo, a través de la interacción con los alumnos en gran grupo, observando sus caras al empezar la clase, comentando aspectos de su trabajo mientras lo realizan en clase, etc.
·         Analizar esa información y emitir un juicio sobre ella. Por ejemplo, según la expresión de las caras que hayamos observado, valoremos si aquello que teníamos como objetivo de trabajo de aquel día será difícil de conseguir.
·         Tomar decisiones de acuerdo con el juicio emitido. (Sanmartí, 2007, p. 20)

Ahora bien, analicemos algunas ideas que se desprenden de estas características. La primera es que este proceso es en definitiva holístico e inclusivo, ya que toma en cuenta pruebas, interacciones, comunicaciones y actitudes de los actores del proceso educativo. Luego de analizar la información, esta permite la toma de decisiones y sirve de base, da luz y guía sobre los pasos a seguir. Asimismo, la información recolectada sustenta esta toma de decisiones dejando poco espacio a las improvisaciones. Aquí se repasaron los conceptos más significativos de este resumen.
 
Resumen de criterios para evaluar para aprender

En esta sección se consideran los criterios más importantes para evaluar para aprender.

·         Criterio #1: Evaluación como parte de un todo, y no un fin en sí mismo. Este es quizás el criterio más trascendental al considerar la evaluación como parte de un todo, y no un ente separado. Los procesos evaluativos son una consecuencia natural de los actos educativos, y como tal, son una progresión del salón de clases y las interacciones que aquí se dan (Brown, 2005).
·         Criterio #2: Inclusión en los procesos educativos de la autoregulación y la autoevaluación. Si la evaluación esta conceptuada como generadora de conocimiento, entonces es lógico que la génesis misma de los procesos educativos este centrada en la enseñanza y aprendizaje para la vida, no para un momento puntual como una prueba de conocimiento. Aquí la autoregulación y la autoevaluación resultan naturales dando protagonismo a la enseñanza centrada en el estudiante. Aquella noción del profesor proveedor de información queda totalmente de lado, dando paso a una mediación pedagógica más integral: estudiante-estudiante, estudiante-docente, estudiante-materiales. Es claro que el estudiante es el centro del proceso y debe necesariamente desarrollar actitudes críticas y reflexivas para poder auto guiarse (UNED, s.f.). Finalmente, “los alumnos aprenden mucho más cuando se autoevalúan o son evaluados por sus compañeros, que cuando es el profesorado quien detecta las dificultades y propone cambios” (Sanmartí, 2007, p. 66).
·         Criterio #3: La evaluación como precursora del aprendizaje. Este criterio es fundamental ya que de la misma evaluación nace la inquietud de valorar y medir lo aprendido para la toma de decisiones. En relación con este criterio, Sanmartí (2007) indica:
La evaluación, entendida como autoevaluación y coevaluación, constituye forzosamente el motor de todo el proceso de construcción del conocimiento. Constantemente, tanto los que enseñan como los que aprenden tienen que estar obteniendo datos y valorando la coherencia de las ideas expuestas y de los procedimientos que se aplican y, en función de esta información, deben tomar decisiones sobre la introducción de posibles cambios. (Sanmartí, 2007, p. 23)
De aquí destaco que tanto la autoevaluación y la coevaluación generan información y datos para valorar el conocimiento para continuar con el proceso educativo o tomar nuevos horizontes.
·         Criterio #4: El aprendizaje significativo como generador de conocimiento. En el tanto los docentes promovamos el aprendizaje significativo, este proveerá un andamiaje social que permitirá al estudiantado nuevas interconexiones del conocimiento nuevo con experiencias previas, para generar un aprendizaje más real y vivencial – aprendizaje que perdurará en el inconsciente colectivo de muchas generaciones. En mi experiencia profesional, este criterio es absolutamente fundamental para que los estudiantes puedan conectar experiencias previas con el conocimiento nuevo. Básicamente, porque la enseñanza del inglés como lengua extranjera se basa en aspectos socioculturales para el desarrollo de la competencia comunicativa (Bula, 2015).
·         Criterio #5: Evaluación formativa y continua para la vida. ¿Cuántas veces habremos estudiado para pasar una prueba? He de admitir con cierto grado de tristeza y preocupación, que no fueron pocas veces. Si tomamos la educación como un ensayo para nuestro desempeño en la sociedad, es claro la evaluación debe responder a principios integradores que preparen al estudiantado a lidiar con los grandes problemas sociales que hoy enfrentamos. Álvarez (s.f.) resume este concepto al afirmar:
Para decirlo a modo de declaración inicial en este apartado, que tomo como hipótesis de trabajo, podría enunciar el propósito de partida en este punto del modo que sigue: piense la evaluación como un ejercicio de aprendizaje y actúe en consecuencia. No sólo aprende el alumno cuando estudia o cuando el profesor explica. También cuando es evaluado debe aprender y lo hace más mirando a las posibilidades de futuro que a la comprobación de resultados pasados. Para ello, el profesor necesita recoger información, como paso previo, aunque ése no es el objetivo pues la evaluación comienza a partir de ella. El profesor la debe buscar por cualquier medio –descubrir cuál es el más adecuado a las circunstancias y condiciones en las que trabaja, las más ajustadas a su contexto y a sus propias convicciones, es responsabilidad del propio profesor. Lo importante es no olvidar que el recurso que emplee es un medio, no un fin. (Alvarez, s.f., p.12-13)
Coincido con el autor en el papel clave que juega el docente en esta concepción de la evaluación. Si por algún motivo el docente no cumple esta labor, el proceso de educación bien podría limitarse a una simple medición sin ningún tipo de análisis concienzudo de la realidad educativa. Finalmente, al comparar esta concepción de la evaluación antes descrita con los demás autores, se llega a la conclusión de que son complementarias al concebir la evaluación como parte integral de los procesos de enseñanza-aprendizaje.
Criterio #6: Trabajo colaborativo para aprender a aprender. Son innumerables las veces que como docentes nos hemos apoyado en otros colegas, estudiantes, administrativos, padres de familia y la literatura pertinente para solucionar o identificar alguna debilidad. Colaboramos unos con los otros para construir juntos el conocimiento, de igual forma este criterio es fundamental en el aula para aprender a aprender. Definitivamente la educación bancaria que en algún momento explicara el maestro Freire queda de lado en nuestras sociedades informatizadas, no más tabulas rasas por estudiantes. Todo lo contrario, el manejo y acceso a la información por parte de los estudiantes es hoy más que nunca pertinente y oportuno desde casi cualquier dispositivo móvil. Es precisamente aquí, donde los docentes utilizamos este conocimiento previo para construir colaborativamente el nuevo conocimiento y generar procesos de análisis y discusión que generen el pensamiento crítico, tan necesario hoy en día.
 
Los anteriores son los criterios para evaluar para aprender más relevantes a tomar en cuenta y que deben permear todo el proceso de enseñanza-aprendizaje.
 
Conclusiones

A continuación se ofrecen algunas conclusiones. En definitiva, la evaluación de los procesos de enseñanza-aprendizaje es un elemento vital para la generación de conocimiento y pensamiento crítico. Seguidamente se hace una recapitulación de los principales conceptos de este resumen. Los siguientes criterios fueron considerados: 1- evaluación como parte de un todo, y no un fin en sí mismo 2- inclusión en los procesos educativos de la autoregulación y la autoevaluación 3- la evaluación como precursora del aprendizaje 4- evaluación formativa y continua para la vida 5- evaluación formativa y continua para la vida y 6- trabajo colaborativo para aprender a aprender. Estos criterios fueron discutidos y son los más significativos para evaluar para aprender. Ahora bien, lo aprendido del tema se puede resumir de la siguiente forma. La evaluación es un elemento que forma parte integral del acto educativo, no es un fin en si mismo. La dimensión formativa de la evaluación es tan relevante como la sumativa. Debemos como docentes liderar una discusión nacional que considere las implicaciones de una oferta evaluativa que responda a los intereses y necesidades del estudiantado y su efectiva implementación – flaco favor le haríamos a nuestra sociedad si ignoramos esta realidad educativa. Sin ser exhaustivos y dentro de las alternativas factibles de solución, podríamos proponer un plan piloto que se derive del análisis de esta discusión nacional. También, la capacitación juega un papel preponderante al generar conciencia sobre la construcción del concepto de evaluación enfocado en los estudiantes como eje central del proceso educativo. Finalmente, las esferas políticas deben necesariamente considerar los nuevos paradigmas educativos para generar los espacios de reflexión para la construcción de una propuesta nacional de evaluación.La evaluación educativa que busca comprender y analizar el acto educativo, generar información y servir de base para la toma de decisiones, también implica interacciones sociales de altísima complejidad en las cuales los actores de los procesos de enseñanza-aprendizaje participan en forma activa y decidida. Es aquí precisamente donde el concepto de evaluación educativa juega un papel absolutamente primordial en la generación de conocimiento y pensamiento crítico y todas las implicaciones que este proceso conlleva.

Referencias

Álvarez, J. (s.f.)  Pensar la evaluación como recurso de aprendizaje.
Brown, J. (2005). Testing in language programs: a comprehensive guide to English
            language assessment.  NY: McGraw Hill.
Bula, O. (2015). Action research: Fostering students’ oral production in the EFL class.
Revista de Lenguas Modernas, 23, 349-363.
Hughes, A. (2008). Testing for language teachers. G.B.: Cambridge University Press.
Manzano, B. (2015). CLIL in three Spanish monolingual communities: The examples of
Extremadura, Madrid and La Rioja. Revista Elia, 15, 135-158.
DOI: http://dx.doi.org/10.12795/elia.2015.i15.07
Martin, E. (2008). Aprender a aprender: una competencia básica entre las básicas.
McKay, P. (2006). Assessing young language learners. UK: Cambridge University
            Press.
Ministerio de Educación Pública. (2000). ¿Cómo confeccionar pruebas y otros 
             instrumentos para recopilar información en el proceso de evaluación de los
             aprendizajes?  San José: Departamento de Evaluación.
Quesada, A. (2009). Issues for Effective Distance Learning: A Challenge in Online
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Rico, J., Ramírez, M., & Bautista, S. (2016). Desarrollo de la competencia oral del inglés
mediante recursos educativos abiertos. Apertura, Revista De InnovacióN Educativa, 8(1), 81-95. Recuperado de http://www.udgvirtual.udg.mx/apertura/index.php/apertura/article/view/831
Sanmartí, N. (2007). 10 ideas claves: evaluar para aprender.  Editorial GRAÓ. Barcelona.
Underhill, N. (2000). Testing spoken language: A handbook of oral testing techniques. 
            Cambridge: Cambridge University Press.
UNED. (s.f.). Módulo 7: Evaluación de los aprendizajes para el diseño de curso.
Fotos tomadas de www.google.com

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